www.hondudiario.com En la Web

Recargar Portada
Documento sin título
Documento sin título
Nacionales
Economia
Deportes
Sociedad
Política
Turismo
Belleza
Negocios
Internacionales

Ser Papá. es cosa de hombres!

 
*** El padre es presencia, es único, es responsabilidad, es guía, modelo y es memoria, es un caminante y es la libertad

Tegucigalpa. Honduras (19 marzo 2009) El aprendizaje de la paternidad comienza en cualquiera de estos puntos: comienza al elegir tener un hijo, comienza mientras tu hijo se está gestando, comienza en la vida cotidiana de tu hijo (no creas que las mujeres traen esos conocimientos en sus genes).

La maternidad y la paternidad se aprenden y se ejercen en presencia del hijo y en los hechos mínimos de cada día), comienza en las iniciaciones de tu hijo, comienza en cualquiera de tus edades y circunstancias o de las edades y circunstancias de tu hijo (he visto a muchos hombres fundar la etapa más feliz de su paternidad a partir de la mayoría de edad de sus hijos). Con cada hijo nace un padre:cada hombre puede mostrar tantas facetas de su paternidad como hijos tenga. O aún a lo largo de su historia con un único hijo.

EL PADRE ES PRESENCIA
No somos propiedad del uno ni de la otra, no pertenecemos más al uno que a la otra. Somos el fruto de ambos padres. Una creencia señala que la madre es permanencia mientras el padre es movimiento.

La descripción del padre se centra todavía hoy en la imagen del hombre que funda una familia, le da un apellido y una ubicación social, la mantiene económicamente, dicta las normas internas y la protege en lo material.

La presencia es un ejercicio que, en primer lugar, se cumple en el interior de nosotros mismos. El primer paso consiste en hacer presente la paternidad en nuestras mentes, espíritus y almas como una característica preciosa de nuestra identidad de varones.

Hacer presente la paternidad en nosotros es, para mí, darnos cuenta de ella, registrarla, explorarla, recorrerla. La paternidad es presencia en el presente.

Un padre está presente cuando:
-escucha sin juzgar
-su hijo adopta decisiones y caminos propios, y aunque esos hechos y decisiones no coincidan con los deseados por el padre, no hacen que éste se aparte del vínculo ni que lo condicione
-habla de sí mismo
-pone el cuerpo en relación con sus hijos, cuando toca, acaricia, pellizca, sostiene, aprieta, suaviza, cuando da lo que él es antes de o que él tiene
-pregunta por actividades, por sueños, por temores, por éxitos, por fracasos, por alegrías, por amores y por dolores de sus hijos;
-cuando encuentra tiempo para acompañar a su hijo en momentos graves o leves de la vida de éste.

-Presencia se escribe con P. Pero no es la P de proveer, producir, pegar o pagar. Es otra: la P de papá.

EL PADRE ES ÚNICO
Madre sólo hay una. ¿Y padres? ¿Cuántos puede haber para un mismo hijo? Como sucede en otras especies, un macho humano puede fertilizar a varias hembras de modo simultáneo, aun sin saberlo. La hembra, en cambio, sólo puede engendrar al hijo de un hombre a la vez.

Todos somos únicos. Padre sólo hay uno. Actualmente, los padres no reflexionan las razones que los convierten en un padre único por diferentes cosas: el pudor y el miedo.

El pudor viene por la educación en el modelo del padre productor-proveedor-seguro-fuerte.

El miedo: la mayoría de los varones adultos de hoy no hemos tenido, de nuestros antecesores, modelos de padre intimistas, no los hemos visto preocupados por su propio ser, no los hemos visto efectuando balances afectivos, emocionales, sentimentales de sí mismos.

Padre sólo hay uno porque un hijo llega en un momento específico, inédito, en la historia del hombre que lo engendra. Para ese hijo, madre hay una sola y existe un único padre.

EL PADRE ES RESPONSABILIDAD

Hay una limitación grave en el concepto de responsabilidad: que sólo esté orientado hacia el exterior. Soy responsable en la medida en la que me asumo como un ser libre y, en ese mismo acto, me convierto en “esclavo” de mi libertad. No estoy facultado para hacer cualquier cosa que se me antoje, sino todas aquellas acerca de las cuales pueda responder.

Un padre es responsable cuando se permite reflexionar sobre su propia paternidad, cuando se pregunta sobre sus sentimientos al respecto, cuando puede exponer las emociones generales por el vínculo con el hijo. Un padre es responsable desde el momento en que puede, sabe o quiere establecer contacto interior con su paternidad, con su hijo, con este aspecto que lo constituye como hombre y como persona.

Un padre es responsable cuando puede acompañar la vida de su hijo guiándola sin torcerla, es decir, cuando puede aceptar las elecciones de su hijo, siempre y cuando ellas no violen valores y principios vinculados con el respeto a la vida y a la convivencia. Sabe que haber sido genitor de una vida no lo hace propietario de ella.

Sería muy fácil llamarme “responsable” porque a mi hijo no le falta nada mientras fuera de mi casa soy ventajoso e insolidario, mientras hago del engaño una herramienta de trabajo y de relación.

Un padre es responsable cuando puede estar con y ante su hijo en la plenitud de sus capacidades y de sus imposibilidades. Cuando puede decir a su hijo: no sé, no puedo, me da miedo, estoy confundido, estoy triste. Hoy se nos abre como padres la posibilidad de ser los fundadores de una responsabilidad que esté más emparentada con la libertad que con la obediencia.


EL PADRE ES GUÍA, ES MODELO Y ES MEMORIA
Cuando digo que el padre es memoria, abarco dos territorios de esta palabra. Es memoria social y es memoria individual.

Cuando el padre está presente, cuando afirma su carácter único, cuando ejerce la responsabilidad que no es obediencia, se convierte en un narrador: cuenta cómo es el mundo, cómo fue mientras él creció y se desarrolló, cómo fue su vida en ese mundo, con quién la vivió, las emociones y los sentimientos que desarrolló en ese mundo y en esa vida, de dónde viene, quiénes fueron sus ancestros, cómo ha sido su camino para llegar hasta el punto en el que hoy se encuentra.

Aunque nuestro relato no sea el único disponible, siempre será el único, aunque pueda haber otras versiones, no tendrán nuestra voz, nuestras palabras, nuestra emoción, nuestra mirada, aunque no tenga precisión absoluta, siempre será necesario.

Los varones tenemos profundamente instalada la noción de modelo como un patrón de conducta que se debe seguir sin cuestionar.

El padre es un modelo necesario de comportamiento emocional, de expresión afectiva, de despliegue de recursos internos propios, de responsabilidad entendida como coherencia entre el decir y el hacer y como capacidad de respuesta por los propios actos.

Él será-él es- el primer modelo de varón con el que contará cada niño o niña que llega a la vida. Ser modelo significa darse la libertad de explorar el propio ser y de expresarlo, ser modelo es trazar el propio horizonte y mantenerlo abierto.

EL PADRE ES UN CAMINANTE Y ES LA LIBERTAD
El padre puede guiar a su hijo en los umbrales del horizonte, existencial si el hijo puede, a su vez, vislumbrarlo como un modelo, no sólo por lo que el padre dice, sino por lo que hace y por cómo expresa lo que siente.

El padre no sólo libera a su hijo de viejos modelos y mandatos sobre la masculinidad, la paternidad, la obediencia o la responsabilidad. También, y esto es muy importante, libera a sus hijos del poder de la madre.

El padre que libera no es el padre tradicional que vigila, niega y castiga. El padre liberador acompaña, observa, guía responsablemente. ¿Cómo libera el padre? Lo hace al acercarse a su hijo, al preguntar por las necesidades emocionales de éste, al hacerse confiable y confidente en los aspectos afectivos del vínculo.

La elección, la recuperación, la decisión, la reconstrucción, la reivindicación de la paternidad es una respuesta acerca de la dirección del camino. El abrazo del padre es liberador; permite reconocer y conocer al hijo, ser conocido y reconocido por él. La posibilidad de dejarlo ir libremente está directamente vinculada a la capacidad de abrazarlo. No podemos liberar a aquel con quien no tenemos contacto. Tampoco podemos liberar sin soltar.

EL PADRE ES AMOR
La ausencia de amor en el padre no está vista como una falta, como un incumplimiento, como algo de lo que él deba ser acusado. La creencia lo atribuye, simplemente, a la naturaleza.

Podemos ser padres que temen, que se entristecen, que en determinadas circunstancias son débiles, que no tienen todas las respuestas. Como padres podemos demostrar que las emociones, los sentimientos y los afectos no tienen género y que se diferencian por su sexo. No podemos aceptar que se diga que un amor es mejor o más fuerte, o más abarcador o más incondicional que el otro.

Son distintos y necesarios. Como objeto de ambos amores, nuestros hijos podrán aprender que es diferente la manifestación de ese sentimiento en un hombre y en una mujer. Pero que no es privativo de uno de ellos. Ése será uno de sus más ricos aprendizajes existenciales.

No se trata de un amor que existe en nosotros previamente a la existencia de nuestro hijo.

El amor es siempre amor a alguien, es una entrega que se dirige a un ser, el amor encarna.

Lo que los hombres tenemos es la capacidad de amar, y amar a nuestros hijos es una de las posibilidades de esa capacidad.

EL PADRE ES UN HOMBRE
Si el hijo es varón, en el padre encontrará el primer reflejo de su identidad sexual. La paternidad significa, para un hombre, una oportunidad de confrontarse con su propia identidad de varón, de registrarla, de profundizar en ella, de indagarla, de conocerla, de conocerse. La paternidad es un escenario para darse cuenta de la masculinidad profunda, esencial y verdadera.

Las conversaciones masculinas son, frecuentemente, intercambio de información acerca de actividades y de profesiones. Casi nunca es información sobre nuestros sentimientos, nuestras emociones, nuestras sensaciones, nuestros afectos. De cierto modo, los varones carecemos de vocabulario para esa conversación. Ignoramos el nombre de algunas sensaciones y sentimientos.

Soy un ser humano, soy una persona, soy un varón, soy un hombre.
Así como un mapa jamás abarca ni captura al territorio que representa, así una actividad, un oficio o una profesión jamás definen el ser de un hombre.

(Del libro: "Ser padre es cosa de hombres. Redescubriendo y celebrando la paternidad" de Sergio Sinay)
 Más Noticias
. Baja el consumo de huevos, por crisis mundial
. Honduras "en bolsas plásticas"
. "Trajes de baños usados", a la moda por la crisis
. Investigan al Club Olimpia por evasión fiscal
. Ser Papá. es cosa de hombres!
. Unos Lps. 10 millones al día, se juegan en rifas ilegales por celulares
. Crisis financiera "trastea" medios de comunicación hondureños
. Más de 500 hectáreas de cultivo de tilapia posee el país
. Menor se gana TV, por identificarse con “narcotraficante” de serie televisiva El Cartel
. Problemas cardiovasculares principal causa de muerte de los hondureños
. Hato de ganado bovino supera las 2.5 millones de cabezas
. ¿Influye crisis económica, sobre el deseo sexual?
. Los combustibles verdes de Obama
. Una nueva alternativa para tratar la arteriosclerosis
 
Documento sin título
Col. Palmira, Ave. República de México, Casa # 2449, Tegucigalpa - Honduras - TelFax: 221-1039 / 221-0385